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Los Caranchos, hace 70 años

Los Caranchos, hace 70 años

Don Enrique Alianak, fundador de Los Caranchos

03 de Mayo de 2011 - Don Enrique Alianak, a sus 92 años, se da el gusto de recordar aquella fundación del club, hoy de Fisherton, que por aquel entonces repartía su gente entre el centro y el norte rosarino. Jugó rugby, el Paraná supo de sus remadas y las piletas conocieron sus brazadas. Como en las viejas crónicas, un auténtico “sportman” .

Don Enrique Alianak, a sus 92 años, se da el gusto de recordar aquella fundación del club, hoy de Fisherton, que por aquel entonces repartía su gente entre el centro y el norte rosarino. Jugó rugby, el Paraná supo de sus remadas y las piletas conocieron sus brazadas. Como en las viejas crónicas, un auténtico “sportman” .

Enseguida comienzan a fluir los recuerdos, las pequeñas grandes historias de aquellos años, el origen del club, porque "cuando Huracán dejó de tener rugby, nos quedamos sin lugar donde jugar y decidimos formar otro club y como nos reuníamos siempre en el Bar Pampa de Paraguay Córdoba allí hicimos el acta fundacional. La idea del nombre fue de mi hermano Benito quien decía que siendo caranchos “nos íbamos a comer a todos" deportivamente hablando".

Eran tiempos de potreros y baldíos futbolero, pero para la joven entidad, el escenario de los primeros tackles y tries fue "la cancha de Teléfonos, en Sorrento, detrás de la usina; esa se usó unos cuantos años. Era un lindo grupo de casi treinta muchachos, con mucho entusiasmo y sinceramente no mucha calidad. Creo que de diez partidos, perdíamos ocho. Años después compraron el predio donde hoy están".

Casi sin solución de continuidad, don Enrique hace memoria, se detiene un instante como buscando en el techo "su archivo" y  dice de aquel primer equipo que "me acuerdo de Del Forno, Delgado, que eran los puntales (pilares); yo estaba en la segunda línea, Pedro Bisio jugaba de timón (octavo); me acuerdo de Mario Rigard, de Madariaga, Martorana, Galli, sinceramente algunos nombres, se me van de la memoria..."

Sigue empujando, como en los viejos tiempos, para sacar a relucir historias, como ser los símbolos del club, pero "no me acuerdo bien del color de las primeras camisetas; si del escudo, que hoy se sigue usando, el círculo con el carancho. Lo hizo uno de aquellos muchachos".

Pero sus inicios deportivos no fueron en Huracán, porque "a los 14 años empecé a jugar en Gimnasia y después de la conscripción me borré del club por un problema interno y me fui a Huracán. En Caranchos, desde la fundación habré jugado unos 6 ó 7 años más, después pasé a otros deportes, al remo, a la natación y aún hoy sigo nadando". 
Y enseguida compara, "lo que pasaba es que en aquellos años la única diversión era hacer un deporte, el café con los amigos y el cine. No había mucho más para hacer".

Enseguida vuelve al rugby, a las exigencias físicas y técnicas que planteaba el deporte de la ovalada "en realidad -dice rápido- los entrenamientos de aquellos años era ir a correr por la costanera con una pelota de rugby. Salíamos de Huracán, en calle Paraguay y Urquiza y nos íbamos a la Avenida Belgrano, no existía el monumento. Hoy es todo diferente, tengo un nieto que vive y juega rugby en Ushuaia y me cuenta. Casualmente el año pasado vinieron a jugar a Caranchos, así que aprovechamos para vernos. Cuando fui a verlos, sinceramente no entendía nada, todo ha cambiado mucho. En mi época tackleábamos de la cintura para abajo, hoy veo que van más arriba, al pecho; me acuerdo lo bien que tackleaba Madariaga, era bárbaro".

Obviamente no puede faltar el recuerdo sobre los adversarios "jugábamos contra todos. Estaban Plaza, Gimnasia, Universitario, Mitre de Pérez, Estudiantes. Cada vez que viajábamos a Paraná, se nos iba todo el día, cruzábamos en Santa Fe con la balsa o sino había una vieja torpedera. Aquel equipo era duro, pesado".

Y en infaltable tercer tiempo, que "eran muy divertidos. La pasábamos muy bien. Recuerdo bien que venían las chicas amigas del otro equipo y terminábamos bailando. En realidad la pasábamos bien con todos los clubes de Rosario. Eran tiempos de mucha caballerosidad, de decencia; si usted se tiraba a romper un scrum volante, ninguno le iba a pegar una patada"

Y hablando de adversarios, hay tiempo para algunos nombres que surgen casi espontáneamente, como si fuera ayer "en Universitario, Mori, que después fue médico, los Caballero; en Plaza, había muy buenos jugadores, como Varea, los Middleton, Kruse, quien era un monumento, era imposible pararlo, pero él era incapaz de pegarle mal a un rival, un caballero en todo sentido". Pero se acerca un poco en el tiempo y demuestra estar al día, cuando expresa, "de rugby suelo hablar con Magin Moliné, su hijo hoy juega en Universitario y a veces me encuentro con algunos viejos de aquella época, pero no van quedando muchos”.

No quiere despedirse sin dejar de recordar que "en Regatas Rosario soy socio desde el 42 y un par de años después empecé a remar, y cuando dejé el rugby me dediqué a pleno. Corría en el cuatro y el ocho juniors; ganamos muchos premios, tuve compañeros como Mario Robert, Luis Pecchenino, Juan Aichino, después fui capitán del club a fines de los 60, lo conocí a Demiddi, también a Foyatier, que era timonel y hoy es el director de esta revista. Después vino la natación, competíamos con otros clubes, también me fue bien y hasta hoy sigo nadando, hago unos 500 metros cada vez que voy, así me mantengo en forma".

Sin dudas un buen final para la charla, con don Enrique Alianak, un “sportman” de los de antes, fundador de Los Caranchos un 21 de abril de 1941.

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