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Marcelo, "una prueba por la vida"

Marcelo,

01 de Diciembre de 2019 - En este dia tan especial, un homenaje de la Sociedad Argentina de Sida, a Marcelo Foyatier, nuestro director general fallecido este año.

    Hace veinte años comenzó un proyecto que no sabíamos que duraría veinte años. Desde la Sociedad Argentina de Sida estábamos organizando en Rosario el 4° Congreso Nacional y una idea comenzó a gestarse. ¿Y si hacemos una gran campaña de prevención y testeo del VIH en nuestra ciudad? Debería ser original e inclusiva. Con llegada a los distintos sectores de la sociedad, creando la conciencia del riesgo en quienes se creían ajenos. Pública, anónima y confidencial.
    Generar preocupación sin asustar. Que la idea de la vida emergiera sobre la tragedia. La enfermedad ya era controlable con medicamentos, pero el sólo diagnóstico devastaba a las personas. El estigma y la discriminación se asociaban inmediatamente.
    - Tengo un amigo que nos puede ayudar - dije. Y mantuvimos la primera reunión con Marcelo en su agencia de publicidad. Aceptó el desafío y se integró al grupo como uno más. Días y noches de trabajo. Ideas que parecían geniales se desvanecían a la madrugada. Opiniones encontradas con reconciliaciones más rápidas que los enojos.
    - ¡Podemos conseguir un test nuevo que se hace con la saliva! - y ahí fuimos. Logos para la campaña; spots televisivos con mensajes de rosarinos prestigiosos; bandas de música en los parques con voluntarios repartiendo volantes educativos; avisos en los
medios de difusión. Todo era poco para una persona rigurosa pero flexible, que distribuía gestos severos con otros de imperceptible afecto. Pocas veces se lo notaba conforme con lo realizado. Todo era perfectible y mejorable.
    Y nacieron los slogans de la campaña. “Hacéte el test… por vos y por los demás”. “Una prueba por la vida”. Frases que resistieron el tiempo con una vigencia impensada.
    La campaña fue un éxito. La ciudad se la apropió y 11.465 personas concurrieron a testearse en una semana. Habían perdido el miedo. La verdad superó la incertidumbre de lo desconocido.
    “Una prueba por la vida” alcanzó una identidad propia y fue repetida cada año, mejorada y replicada en el país y modelo en el exterior. Hacerse un test en una plaza se naturalizó. Los gazebos y las carpas se hicieron más amigables que las instituciones sanitarias. Se consolidó un instrumento participativo de prevención a cielo abierto.
    En diciembre “Una Prueba por la Vida” cumple 20 años. Tu ausencia, no nos da lugar para festejos. Pero como la vida es un sueño que nunca termina, estás muy presente entre nosotros. Y nos regala tu sonrisa amplia. Tan esquiva antes y tan generosa ahora. Y tan necesaria para poder continuar.

                                                                     Sergio Lupo

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