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"No pasa nada maestro"

22 de Abril de 2015 - El 3 de noviembre de 2014 no volverá a ser una fecha más en la vida de Lisandro Zeno. Ese día al rugbier de Jockey Club de Rosario le diagnosticaron leucemia.

    Y tomó esa jornada como una situación que lo tocó vivir y que con mucha garra, como si estuviera dentro de una cancha de rugby, viviendo una adversidad más, llevó adelante para vencerla. Al instante que le comunicaron que tenía esta enfermedad, Lichu, de 24 años, pidió empezar de inmediato el tratamiento. Pasaron tres etapas de quimioterapia, tres internaciones largas, pero en ningún momento este guerrero bajó los brazos, demostrando una entereza que transcendió por las redes sociales, ya que se despojó del papel protagónico y se puso al frente de una campaña para la concientización de donación de médula.
    Desde juveniles, Zeno demostró ser un jugador especial, líder de su grupo, y capitán no sólo en Jockey, sino también en los distintos seleccionados rosarinos. Es un jugador que reúne todo lo que el rugby representa. Y su pelea contra la leucemia lo demuestra.A pocos días de haber salido de su última internación, El Hincha lo visitó en su casa.
    Allí, el dinámico tercera línea verdiblanco contó cómo fueron esos días, qué pensó, y lo más importante, cómo proyecta para adelante sus objetivos: recibirse de médico (está en sexto año) y volver a vestir la verdiblanca.
    “Lo más importante es la cabeza de uno, cómo te predisponés vos a enfrentar situaciones, no digo problemas, porque es un problema si lo ves así, pero podés verlo como un desafío. Desde un primer momento me predispuse bien, porque no te queda otra, hay que pelear con todo. La predisposición fue fundamental, como tiene que ser ante cualquier circunstancia de la vida”, dijo Zeno, quien también se refirió a los hechos que sucedieron durante sus internaciones y a toda la ayuda de la familia, los amigos, el club y toda la sociedad, pues muchos, sin conocerlo, se acercaron de alguna manera para darle aliento: “Todas esas cosas o hechos que pasaron fueron muy importantes para mantenerme con esa predisposición”.
    De esos hechos sobresalen dos y es Lichu quien los cuenta. “En el tercer día de estar internado me sentía con muchas nauseas y me voy a dormir… ‘no me levantes por nada del mundo’, le digo a mi hermana; ‘despertame a las 6’, y cuando abro los ojos me dice ‘son las seis menos cuarto’; realmente me puse mal, porque ese día estaba mal, y me dice ‘rápido, asomate a la ventana que hay una sorpresa’ y cuando me asomo veo a todos mis amigos pelados, todos rapados con mi papá adelante llorando… se me movió el piso mal. Una emoción, un orgullo”. Sus amigos y compañeros de Jockey se raparon todos y fueron a las escaleras del Sanatorio Británico con la ahora emblemática bandera “No pasa nada maestro”.
    El segundo hecho fue el saludo vía foto y video del rosarino Ángel Di María, jugador de la selección argentina de fútbol, quien utiliza el mismo número que Lichu: el 7. Y más para un canalla de ley, ese saludo de un ídolo significó mucho.
    Además, Zeno muestra en su habitación la foto del primer equipo de Rosario Central con la bandera con la leyenda “No pasa nada maestro” entre otros tesoros que guarda como la camiseta del Loco Abreu, el uruguayo que lo visitó en el sanatorio sin previo aviso.
    “En ese momento que me informan de la enfermedad, le pregunto al doctor como cualquier persona cuando le diagnostican una enfermedad, porque había estudiado que hay varias clases de leucemia, si me iba a morir o tengo chances de pelearla, y el doctor me dijo: ‘depende un cincuenta por ciento de cómo tu cuerpo reaccione a los tratamientos (quimioterapia) y otro cincuenta por ciento de vos… depende de que la quieras pelear, de que no te deprimas’. Entonces ahí empecé, nunca más tuve un bajón”, aseveró el futuro médico apretando fuerte el puño pero sin perder como en toda la charla el espíritu de felicidad con el cual transmite sus pensamientos.
    Al indagar sobre esos días, Zeno agrega: “Cuando me enfermé, mi viejo me decía ‘porqué te toca a vos’, y le dije ‘ya está me tocó’, no sirve preguntarse porqué sino cómo avanzar. Esto es por algún motivo, y día a día fui encontrando muchos para qué, entre ellos, toda la movida que se armó en las redes sociales y eso tiene que servir para algo, la idea es concientizar lo que es la médula ósea y lo importante que es ser donante de médula, que es algo sencillo pero que tiene muchos mitos, mucha desinformación, me propuse concientizar y empezar alguna movida para que la gente se inscriba como donante”.
    En la continuidad de la búsqueda de los para qué, Zeno encontró uno. “La movida en el Monumento fue justo cuando le diagnosticaron a Maxi (Delfino), jugador de Caranchos, cáncer de huesos. En Rosario todos los que jugamos somos una familia, nos conocemos todos, por más que usemos una camiseta diferente lo que nos gusta es lo mismo, así que me contacté con él y hablé con su familia. La mamá tuvo que dejar de trabajar para cuidarlo con todos los gastos que eso acarrea, entonces para mi fiesta de cumpleaños y con el objetivo de agradecer, invité a todos y armamos una urna, la cuestión fue que juntamos una cantidad interesante de dinero para la familia de Maxi. Y ahí te digo para qué pasó lo que pasó: fue para eso, para ayudarlo a Maxi, y permanentemente la gente me escribe por Facebook, me cuentan sus ideas, entonces se me ocurrió ser nexo entre las ideas y la concreción, todas las personas son solidarias pero la vorágine diaria se centra en los problemas propios y se olvida, pero la gente siempre tiene ideas y a través de todo esto dije ‘tengo ganas de crear un fundación, para ayudar’”.
    Atravesar este tipo de situaciones hace reflexionar a cualquier persona. “Cuando te pasa algo así, uno piensa ‘ahora voy a empezar a dejar de perder el tiempo y voy a hacer realmente lo que quiero’. En una nota con mi hermano en la radio, dije ‘vamos a disfrutar de la vida’, pero seguir disfrutando como lo estábamos haciendo. Quiero hacer lo que estaba haciendo, más allá de que ahora soy otro, quiero recibirme de médico, salir campeón con Jockey sí o sí pero adentro de la cancha, ya que hicimos una promesa con mi primo Pablo (Bertero). Después quiero seguir disfrutando de la vida día a día, todos los días se puede disfrutar, la gente espera al viernes o las vacaciones, creo que si uno hace lo que le gusta, indefectiblemente uno va a estar bien y va a traer cosas buenas a su vida”, expresó Lichu.
    Durante todo el encuentro, en ningún momento el rugby es ajeno o extraño, pues la ovalada está presente en todo momento. Lichu va hasta su dormitorio a buscar otro tesoro: una guinda firmada por todos sus amigos y compañeros de Jockey. “Todo del rugby me ayudó. Los valores del rugby fueron fundamentales para mí, hay otros deportes lindos, pero lo que te enseña el rugby no hay otro deporte que te lo enseñe, y sirven para toda la vida, no sólo para un partido de rugby, se utilizan para todo, para enfrentar una enfermedad, para cuando dejás de jugar, para el trabajo, para el día a día… son cosas que uno aprende para toda la vida”, dijo el ala verdiblanco, quien amplió: “Cuando salí de la segunda quimio, empecé a entrenar, pero me cansaba porque tenía pocos glóbulos rojos, después lo que hice fue empezar a correr de a poco, una vuelta por día a la cancha y de a poco le fui agregando más (risas). Y cuando estaba muy bien, pero al tener el catéter, el médico me dijo que al rugby no podía jugar, así que fui a jugar al fútbol pero tuve la tercer quimio y de nuevo me tuve que internar. En teoría cuando se cumplan los seis meses del diagnóstico, que es el 3 de mayo, me sacarían el catéter, y ya estaría para volver a la cancha; calculo que después con un mes de preparación, no en primera pero de a poco, volvería a jugar. Hace seis meses que no voy al gimnasio, pero le voy a meter con tuti, quiero jugar el Litoral y ahí cumplir la promesa”.
    Fueron muchas horas de internación y la televisión fue una gran amiga. “Tenía visitas por día, y los fines de semana veía mucho deporte. Soy muy futbolero (risas). El partido con La Plata por televisión me trajo muchos recuerdos, muchas sensaciones del año pasado. El Nacional es una cosa de locos, es un torneo tremendo, los viajes, los hoteles, jugar con equipos de Buenos Aires, Tucumán… me dieron muchas ganas de volver a jugar, porque no es sólo el partido, es todo. Tenía unas ganas…”, expresó Lichu.
    Para el final quedó el mensaje de un joven de 25 años que la sigue peleando y que en el momento más difícil de su vida dice que es su mejor momento, y despojándose de ser el centro de atención busca con respuestas en los para qué y proyecta ayudar a otras personas: “El mensaje es que a nosotros todo el tiempo se nos van a presentar distintas situaciones, de chiquitos nos la venden que todo es fácil, las películas, todo color de rosa, y la vida no es así. En la vida se van a presentar situaciones, yo no lo llamo problemas, es muy importante el enfoque, a veces buenas y otras veces no tan buenas, y la tenés que luchar, enfrentar y tomarlo como un desafío, y saber siempre que si dejás todo la mayoría de las veces salís adelante, porque de nada sirve llorar o quejarse, porque es así, te pasó y depende de vos sacarlo adelante; hay que tomar decisiones, nadie te va a regalar nada, el mensaje es que venga lo que venga hay que darle para adelante que es lo que única manera para continuar”.
“No pasa nada maestro”
    La leyenda #nopasanadamaestro llegó a ser trending topic en Twitter en Argentina. La historia de la frase nace desde la adolescencia de su hermano mayor Lelio, es que entre ellos se llamaban “maestro” y lo siguen haciendo hasta el día de hoy. Y el no pasa nada llega porque es una frase que Lichu siempre con su optimismo les decía a sus amigos ante una adversidad. Y en devolución sus amigos juntaron todo para apoyarlo desde afuera con el ya ultra famoso #nopasanadamaestro.
(Fuente Lisandro Olearo, diario El Ciudadano)

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