Coaching

El entrenador como comunicador (1)

El entrenador como comunicador (1)

19 de Julio de 2012 - Los trabajos de Sebastián E. Perasso se ven reflejados en esta serie de notas en las que analiza los pormenores de lo que debería ser un buen entrenador. Perasso, autor de cinco libros – todos bajo el mismo nombre, Rugby Didáctico – se dedica aquí a la importancia de la comunicación.

    Un buen entrenador de rugby no solo debiera tener conocimientos sobre los distintos aspectos del juego, sino que además – y más importante – debe saber comunicarlos. Si el entrenador no sabe comunicar el mensaje, la atención recibida por los jugadores será menor a la deseada.
    El entrenador puede tener todos los conocimientos que haya en el mundo, pero si no puede o no sabe comunicarlos de nada servirá. A decir verdad, saber transmitir los conocimientos incorporados es lo que produce que esos conocimientos deriven en enseñanzas.
    Desandar el camino para poder aprender, implica en primer lugar el hecho de saber y, como complemento, el hecho de poder transmitirlo. Esa brecha o distancia entre el saber y el transmitir es la que el entrenador deberá aprender e incorporar para que su mensaje llegue a buen puerto de la forma más clara y sencilla posible.
    El primero concepto que se debe tener bien claro, es que el acto de comunicar es un acto en el que intervienen dos sujetos: el que da el mensaje y el que lo recibe; por lo tanto la comunicación no solo consiste en transmitir mensajes, sino también en recibirlos.
    En virtud de lo mencionado, un entrenador de rugby siempre debe que estar abierto a escuchar. Puede resultar – como decía el australiano Rod Macqueen – que una buena idea pueda surgir incluso de la persona menos pensada.
    Muchos entrenadores suelen ser aptos para transmitir mensajes con fluidez y naturalidad, pero mediocres o decididamente ineptos a la hora de escucharlos.
    La comunicación consiste no solo en el mensaje verbal que es al que habitualmente nos referimos para graficar el acto de comunicar, sino también en el mensaje no verbal. Así, los actos y comportamientos del individuo representan la comunicación no verbal. Incluso los gestos y expresiones faciales son comunicaciones con un alto impacto en sus dirigidos.
    Se ha estimado que más del setenta por ciento de la comunicación es no verbal. De allí la importancia de que nuestra conducta - como entrenadores - sea coherente y consecuente con nuestra predica.-
    Una comunicación puede ser ineficaz por múltiples motivos. En primer termino, si un entrenador es un gran orador pero no genera en sus dirigidos la suficiente credibilidad, es posible que ese mensaje ni siquiera sea escuchado o recibido por ellos.
    Otra razón que provoca incomunicación esta dada en función del contenido del mensaje. Así, si el contenido de ese mensaje es erróneo para la situación, entonces habrá un déficit en la comunicación. Ejemplo: queremos transmitir seriedad y compromiso en un momento no adecuado como puede ser un tercer tiempo, donde el grado de dispersión es enorme.
    Incluso puede ser que estemos en presencia de una comunicación ineficiente por razón de la forma. Ejemplo: para motivar el entrenador habla demasiado tranquilo y pausado, y no logra transmitir la energía suficiente para esa ocasión.
    Otro déficit de comunicación esta dado en función de la capacidad de quien transmite. Es lógico que quien carece de la habilidad para trasmitir no logre una buena comunicación. Así, si el entrenador no tiene aptitud para generar atención, los jugadores no pondrán la disposición necesaria para escucharlo.
    Asimismo la falla en la comunicación puede ser causada no solo por una falencia del entrenador como hemos observado en los puntos anteriores, sino que el problema puede residir en el jugador o incluso en ambos.
    Para evitar que la comunicación se torne ineficaz, el entrenador deberá trabajar en distintos aspectos tendientes a perfeccionar las habilidades que hacen a una eficaz intercomunicación.

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