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Duendes sabe ganar finales

Duendes sabe ganar finales

26 de Noviembre de 2011 - Duendes por tercera vez en su historia se adjudicó el Nacional de Clubes al derrotar a La Tablada, de Córdoba por 26-23. Ante casi 2500 espectadores, rosarinos y cordobeses brindaron un partido intenso, duro, jugado hasta el último minuto, donde los errores del final terminaron inclinando el fiel de la balanza para el nuevo campeón.

Fue una clásica final. De dientes apretados. Sin dar ni pedir tregua. Peleando cada pelota como si fuera la última, porque todas eran decisivas. Cada uno midiendo al rival, buscando el lugar por donde pegar, pero sin arriesgar demasiado. Con las precauciones lógicas de quien no quiere regalar ni un minuto, esperando el final para definir.

Y el resultado fue un partido que rugbísticamente no dejó mucho, pero que tuvo la enorme carga de adrenalina que recién explotó con la pitada final. Porque hasta allí ninguno sacó ventajas. Apenas fueron momentos para uno y otro. Por eso fueron claves los momentos finales. Es allí cuando el cansancio y nervios presionan buscando la definición. Es allí cuando los errores son más decisivos, porque gravitan en el resultado y ya no queda tiempo para volver el reloj atrás. No queda margen para corregir y empezar de nuevo.

El pie, especialmente en el primer tiempo, fue el exclusivo argumento de uno y otro. Talvez se abusó en demasía. Pero ninguno quiso dar un paso de más. Se buscó construir a partir del error, porque generar juego fue casi un imposible, ya que las marcas fueron asfixiantes, implacables.

Y el error fue generando fisuras, distracciones y hasta el capricho de un pique sirvió para sacar ventajas. Asi llegó el try de Allogio. Y dentro de ese panorama el primer try de Leonelli pareció salido de otro partido. Pero todo muy parejo. Con defensas mejor plantadas que los ataques.

El complemento empezó con la misma tónica. Luchado, forcejeado, con la pelota por el aire o escondida bajo una montaña de camisetas. Pero con un Tablada un poco más preciso, más ambicioso, con más control, manejándose bien sobre el contacto, insinuando un poco más. Con sus backs más punzantes. Y por el lado angosto, otra vez Leonelli encontró su oportunidad, para hacer estallar la tribuna azul-grana.

Hasta allí el campeón cordobés estaba mejor plantado. Dominando el terreno, pero sin poder concretar. Jugando lejos de su ingoal, controlando los intentos de Duendes, adelantando bien su línea de tackle. Parecía que quería empezar a imponer condiciones.

Pero fue entonces cuando apareció Duendes. Su obtención fue cada vez más clara en la hilera, pero además mejoró el scrum. Sus forwards empezaron a imponer presencia física y táctica. Lentamente fueron inclinando la cancha a su favor.

Del otro lado La Tablada entró en el terreno de las imprecisiones. No solamente perdió la pelota, sino que cuando la tuvo la utilizó mal. Aparecieron los errores, esos que definen partidos tan finitos como lo fue esta final. Y los errores se pagan caros, muy caros. Y los cordobeses prolijos y ordenados, se descontrolaron, perdieron las marcas y el partido se les fue de las manos.

Fue entonces el momento de Duendes. Y lo supo aprovechar, porque en la primera oportunidad que pisaron las 22, Simón Boffelli dibujó una ancha sonrisa en los rostros duendones, serios hasta ese momento. Allí empezó a escribirse el último capítulo de la final, con un Duendes más ambicioso, que hasta pudo haber sumado otro try y La Tablada, desorientado, sin rumbo, como confundido.

Las finales no se juegan, se ganan. Es así de simple y clarito. Esta nueva final del Nacional de Clubes no fue la excepción. Pudo haber sido de La Tablada, pero se equivocó en los momentos claves y entonces fue de Duendes que supo aprovechar su oportunidad. Ese fue su gran mérito. Con sus forwards como estandartes lanzaron sobre el final las estocadas que lastiman. Y se fueron a lavar las heridas en el chapuzón de los campeones. Bien merecido lo tenían. Porque por algo son el gran equipo del nuevo siglo. Una vez más lo ratificaron ante su gente y de paso se sacaron la espina clavada en la final del Interior.

(Por Carlos E. Bustos)

Cancha: Duendes RC, barrio Las Delicias, Rosario
Arbitro: Francisco Pastrana
Arbitros asistentes: Ignacio Iparraguirre y Matías Fresia.

Duendes RC: Guillermo Imhoff (ST.Guido Randisi), Walter Alderete (ST.Juan M.Prieto) y Santiago Sodini (ST.11m. G.Carranza); Simón Boffelli y Federico Alloggio (ST.16m.Leandro González); Ignacio Fantín, Nicolás Galatro y José Basso; Pedro Imhoff y Mateo Escalante; Tomás Carrió (PT.29m. Andrés Amelong), Jerónimo De la Fuente (ST.10m. Pedro Escalante), Maximiliano Nannini (capitán) y Juan Rapuzzi; Román Miralles.
Entrenadores: Gastón Conde, Camilo Boffelli y Fernando Bilbao.

La Tablada: Daniel Rodríguez, Rodrigo María (capitán) y Javier Ramón (ST.16m. Marcos Nicola); Gerardo Isaías (ST.29m. Matías Alemanno) y Diego Lista; Luciano Baistrochi, Gonzalo Cumela (ST. 38m. Gastón Baronetto) y Lucas Paschini; Nicolás Spitale y Ramiro Pez; Federico Alemanno (PT.18m. Mateo Tomalino), Santiago Tobal, Lisandro Gómez López y Felipe Leonelli; Arturo San Martín.
Entrenadores: Nicolás Canavosio, Carlos Ayala, Patricio Kember y Martín Ugarte.

Primer tiempo:
12´try Allogio, gol M.Escalante 7-0
18´penal Pez 7-3
20´try Leonelli, gol Pez 7-10
23´penal M.Escalante 10-10
29´penal M.Escalante 13-10
36´penal Pez 13-13
39´penal M.Escalante 16-13
Segundo tiempo:
9´try Leonelli, gol Pez 16-20
23´penal M.Escalante 19-20
27´penal Pez 19-23
32´try S.Boffelli, gol M.Escalante 26-23

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